Mujer fatal (Femme fatale)

Año: 2002

Director: Brian De Palma

Protagonistas: Rebecca Romijn-Stamos, Antonio Banderas, Peter Coyote, Eriq Ebouaney, Rie Rasmussen

En una línea: Un título perfectamente adecuado... y mucho más.

Hay que decirlo: la elección de Rebecca Romijn para el papel de una Mujer fatal es perfecta. Hay un par de escenas donde la rubia eleva el erotismo a cimas de tensión prácticamente insoportables. Pero la peligrosidad de sus curvas es sólo parte de un personaje peligroso por donde se lo mire.

Aun así, hay más, mucho más: una historia con más de una vuelta, que no se agota en la trama de delito y suspenso (que provee, sí, un entretenimiento de nivel hollywoodense, dicho esto como un elogio: la complejidad de la trama no aburre jamás).

Brian De Palma dijo en entrevistas que sabía que esta película tendría muchas puertas cerradas por no ser convencional. Quiero creer que exagera: no se trata de un experimento vanguardista ni de una película de bajo presupuesto. No es una película vacua, pero tampoco hermética. Si la cosa fue realmente tan difícil para esta cinta, que tiene algo para todos los públicos, entonces la industria del cine tiene que cambiar de manos ya.

Por lo demás, la calidad visual del filme, la iluminación que subraya la frialdad de París tanto como la palpitante sensualidad del cuerpo de Romijn, son aspectos para destacar.

Femme fatale es una de esas películas que pueden disfrutarse en cualquier momento, independientemente del estado de ánimo o la disposición intelectual. Como una cebolla con múltiples capas. Como las mejores historias.

Sebastián Lalaurette